Comprar una vivienda en el extranjero cuesta mucho más, tanto al entrar como al salir, que comprar en tu país. Los impuestos y gastos de la compra suelen suponer entre el 7 y el 13 % del precio, y vender cuesta unos cuantos puntos más. Si vendes en dos o tres años, esos gastos pueden comerse cualquier revalorización. Por eso el consejo habitual para los recién llegados es: primero, alquila.
Por qué suele ser mejor alquilar primero
- Descubres qué barrios te van antes de comprometerte.
- Compruebas si tú, tu pareja y tus hijos queréis quedaros.
- Tu trabajo, o tu situación fiscal, puede cambiar durante el primer año.
- Los bancos prestan con más facilidad cuando ya tienes ingresos y residencia en el país.
- Evitas comprar con prisas, que es cuando la gente paga de más.
Cuándo puede tener sentido comprar desde el principio
- Ya conoces bien la zona, quizá porque llevas años pasando allí las vacaciones.
- Piensas quedarte al menos entre cinco y siete años.
- Los alquileres son altos en comparación con los precios de venta de tu zona.
- Necesitas una vivienda concreta que rara vez sale en alquiler (por ejemplo, una casa con jardín cerca de un colegio determinado).
- La residencia depende de la compra, como en Grecia, los Emiratos Árabes Unidos o Turquía.
Precio frente a alquiler: una prueba rápida
Divide el precio de una vivienda entre el alquiler de un año de otra parecida. Si el resultado supera 25 o 30, alquilar sale barato en comparación con comprar; por debajo de 15 o 20, comprar parece mejor opción. En muchas ciudades de Europa central los precios son altos en relación con los alquileres, así que alquilar sigue siendo competitivo durante más tiempo del que la gente cree.
Haz tus propias cuentas
¿Comprar o alquilar?
Una comparación aproximada del coste total de comprar y de alquilar una vivienda parecida durante los años que piensas quedarte.
Durante los años que piensas quedarte
Modelo simplificado: hipoteca de amortización a 25 años, gastos de venta del 3 % y rentabilidad perdida de los ahorros destinados a la entrada y a los gastos de compra. No tiene en cuenta los impuestos, que pueden cambiar el resultado.
El modelo es sencillo a propósito. Incluye la entrada, los gastos de compra y de venta, los intereses de la hipoteca, los gastos del propietario (reparaciones, seguro, impuesto sobre la propiedad y cuotas de comunidad, como porcentaje del precio) y la rentabilidad que habrías obtenido con el dinero de la entrada si hubieras alquilado. No incluye la fiscalidad, que puede cambiar el resultado en uno u otro sentido.
Preguntas frecuentes
¿Pagar un alquiler no es tirar el dinero?
No más que los intereses de la hipoteca, los impuestos, los gastos y las reparaciones. Las dos cosas son el precio de tener un techo. La cuestión es qué sale más barato durante el tiempo que vas a quedarte.
Los precios suben muy deprisa. ¿Debería comprar antes de que suban más?
Nadie sabe hacia dónde irán los precios. Compra cuando tengas claro el sitio y puedas permitírtelo a largo plazo, no por una previsión.
Esta guía es información general, no asesoramiento jurídico, fiscal ni financiero. Las normas cambian; comprueba los detalles con un profesional local antes de firmar o pagar nada.